Parte 2: "Memorias"
Me gustaría empezar por el principio, pero como La Guerra de Las Galaxias empezó por el Episodio IV: Una nueva esperanza, yo también voy a sentirme épica y empezar por dónde realmente importa; el punto de inflexión.
En esta historia, que son mis recuerdos, es dónde se rompió el primer lazo contigo. Un lazo parental podríamos decir; la primera decepción. Digo la primera, porque finalmente, contigo, es todo lo que se ha ido sumando: una decepción tras otra. Reflejando y mirando atrás, aun no llego a comprender lo estúpidas que fuimos al dejarnos engañar por ti una y otra vez a lo largo de nuestras vidas. Antes de todo esto sólo fuimos ganado siguiendo un pastor. Seguiamos a la persona que se supone ser nuestro ejemplo, la que nos debe enseñar los baches en la vida y aprender a sobrellevarlas. Nunca llegué a pensar que la persona que nos pondría los obstáculos fueses tú.
Volvemos atrás en el tiempo a Octubre del 2008. Habías llamado por teléfono para anunciar tu llegada al piso que compartíamos mi hermana y yo cuando íbamos a la Universidad. Yo ya sabía para que venías y qué nos venías a contar. Que te ibas. Que tenías una aventura y que te ibas a divorciar de mamá. Lo sabía, pero fingí sorpresa.
Pero aunque sabes que va a ocurrir un suceso de antemano eso no quita la puñalada de dolor punzante que sientes cuando te das de frente con la realidad y escuchas las palabras salir de tu boca. Sentadas en la mesa de un lado y tu sentado en el otro. Contabas cómo te habías enamorado, que la elegías a ella y te mudabas de vuelta a Bélgica, nuestro país de nacimiento. Mi hermana intentó contener el enfado pero se notaba que a lo largo de lo que nos contabas, iba perdiendo la batalla contra sus emociones. Supongo que en este punto, al no poseer toda la información de los sucesos, ella intentaba con todas sus fuerzas llegar a un entendimiento, un porqué.
Un montón de parejas se separan, por diferencias de opinión, por falta de amor, trabajo, relaciones amistosas, hay muchas razones. Obviamente, aquí había cuernos y muchas mentiras. Como argumento para una telenovela estas cosas están muy bien, es el momento de sacar las palomitas y ser voyeur en la vida de otros. A distancia; la cosa no va contigo, así que no importa. Pero cuando te pasa en tu familia, abres un grifo de emociones, odio, ira, incredulidad, tristeza...
¿Cómo sabía yo de antemano la noticia que ibas a dar? Por que yo te pillé y se lo dije a mi madre. No te coji en ningún acto ¡Gracias a Dios! Te estabas comportando raro, mentías, pasabas mucho tiempo con ella. No soy ninguna Sherlock Holmes, pero no es difícil sumar dos más dos. A lo largo que iban ocurriendo los hechos formaba mi teoría, hasta el punto de tener suficientes pruebas para tener una conversación horrible con mi madre.
Una de las llamadas más difíciles de mi vida siguió a esa conversación. Aún hoy en día retumban esas palabras en mis oídos; -"tenías razón"-. Una hija no quiere tener razón en estas cosas. No quería para nada ser la persona culpable del sufrimiento de mi madre. Yo no era la que le puse los cuernos y le mentía continuamente, pero eso no quita que me dolía ser la persona que se lo tenía que contar.
Creo que una de las cosas que más dolía es que tampoco era una persona de fuera de la que supuestamente te habías enamorado; sino de nuestra tía. La ex-pareja de tu hermano que falleció, madre de nuestra prima. Más tarde me enteraría que esto llevaba años. De cuando nuestro tío vivía. Pienso aún en lo descarado que podías llegar a ser. En lo egoísta que eras y aún eres. Sólo importas tú y tus necesidades y no los sentimientos de las personas más cercanas a ti.
Como dije antes, éste suceso fue un punto de inflexión. Un hecho que abrió una caja de Pandora y empezaron a salir los cadáveres del armario. ¡Qué tranquilidad ofrecía la ignorancia! Pero eso no es la realidad.
Según tu explicación esperaste todos estos años en contarnos la verdad porque querías esperar hasta que mi hermana y yo fuéramos mayores de edad y pudiéramos procesar esto con madurez. Una excusa estúpida. ¿Mentir todos estos años a nuestra madre porque supuestamente no podríamos superar el golpe? Lamentable explicación. Me dolía esto muchísimo por mi madre. Todo lo que tuvo que sufrir por una persona sin espina dorsal como tú.
No creo que nuestra edad en este caso fuese el verdadero factor de tu repentina confesión. Te pillaron y no te quedaba otra que admitir. Mamá al enterarse se enfrentó a ti y te hizo elegir. Si hubiese sido mi sitio te hubiese enseñado la puerta sin mirar atrás, pero ella, te dio una oportunidad. Con el tiempo, aprendí que no era la primera, ni la segunda, ni la tercera oportunidad que ya te brindaba.
Nos contaste que te marchabas en unas semanas. Dejarías a mamá la mitad de vuestros fondos conjuntos y que ella se quedaría a vivir en la casa, pagando la hipoteca a medias hasta llegar a un acuerdo más adelante con el divorcio. Te llevarías el coche y ayudarías en los gastos referentes a nosotras y nuestra educación. Lo tenías todo muy bien pensado, lo que nos daba a entender que esto no era algo espontáneo, pero un plan muy elaborado. Esto avivaba aún más la rabia que sentía en mi interior. ¿Cuánto tiempo habíamos vivido engañadas?
Cerraste la puerta y te marchaste, dejándome a mi y a mi hermana atrás. No te dimos ni un abrazo, no te dijimos que te queríamos. Sólo que nos habías decepcionado.
En esta historia, que son mis recuerdos, es dónde se rompió el primer lazo contigo. Un lazo parental podríamos decir; la primera decepción. Digo la primera, porque finalmente, contigo, es todo lo que se ha ido sumando: una decepción tras otra. Reflejando y mirando atrás, aun no llego a comprender lo estúpidas que fuimos al dejarnos engañar por ti una y otra vez a lo largo de nuestras vidas. Antes de todo esto sólo fuimos ganado siguiendo un pastor. Seguiamos a la persona que se supone ser nuestro ejemplo, la que nos debe enseñar los baches en la vida y aprender a sobrellevarlas. Nunca llegué a pensar que la persona que nos pondría los obstáculos fueses tú.
Volvemos atrás en el tiempo a Octubre del 2008. Habías llamado por teléfono para anunciar tu llegada al piso que compartíamos mi hermana y yo cuando íbamos a la Universidad. Yo ya sabía para que venías y qué nos venías a contar. Que te ibas. Que tenías una aventura y que te ibas a divorciar de mamá. Lo sabía, pero fingí sorpresa.
Pero aunque sabes que va a ocurrir un suceso de antemano eso no quita la puñalada de dolor punzante que sientes cuando te das de frente con la realidad y escuchas las palabras salir de tu boca. Sentadas en la mesa de un lado y tu sentado en el otro. Contabas cómo te habías enamorado, que la elegías a ella y te mudabas de vuelta a Bélgica, nuestro país de nacimiento. Mi hermana intentó contener el enfado pero se notaba que a lo largo de lo que nos contabas, iba perdiendo la batalla contra sus emociones. Supongo que en este punto, al no poseer toda la información de los sucesos, ella intentaba con todas sus fuerzas llegar a un entendimiento, un porqué.
Un montón de parejas se separan, por diferencias de opinión, por falta de amor, trabajo, relaciones amistosas, hay muchas razones. Obviamente, aquí había cuernos y muchas mentiras. Como argumento para una telenovela estas cosas están muy bien, es el momento de sacar las palomitas y ser voyeur en la vida de otros. A distancia; la cosa no va contigo, así que no importa. Pero cuando te pasa en tu familia, abres un grifo de emociones, odio, ira, incredulidad, tristeza...
¿Cómo sabía yo de antemano la noticia que ibas a dar? Por que yo te pillé y se lo dije a mi madre. No te coji en ningún acto ¡Gracias a Dios! Te estabas comportando raro, mentías, pasabas mucho tiempo con ella. No soy ninguna Sherlock Holmes, pero no es difícil sumar dos más dos. A lo largo que iban ocurriendo los hechos formaba mi teoría, hasta el punto de tener suficientes pruebas para tener una conversación horrible con mi madre.
Una de las llamadas más difíciles de mi vida siguió a esa conversación. Aún hoy en día retumban esas palabras en mis oídos; -"tenías razón"-. Una hija no quiere tener razón en estas cosas. No quería para nada ser la persona culpable del sufrimiento de mi madre. Yo no era la que le puse los cuernos y le mentía continuamente, pero eso no quita que me dolía ser la persona que se lo tenía que contar.
Creo que una de las cosas que más dolía es que tampoco era una persona de fuera de la que supuestamente te habías enamorado; sino de nuestra tía. La ex-pareja de tu hermano que falleció, madre de nuestra prima. Más tarde me enteraría que esto llevaba años. De cuando nuestro tío vivía. Pienso aún en lo descarado que podías llegar a ser. En lo egoísta que eras y aún eres. Sólo importas tú y tus necesidades y no los sentimientos de las personas más cercanas a ti.
Como dije antes, éste suceso fue un punto de inflexión. Un hecho que abrió una caja de Pandora y empezaron a salir los cadáveres del armario. ¡Qué tranquilidad ofrecía la ignorancia! Pero eso no es la realidad.
Según tu explicación esperaste todos estos años en contarnos la verdad porque querías esperar hasta que mi hermana y yo fuéramos mayores de edad y pudiéramos procesar esto con madurez. Una excusa estúpida. ¿Mentir todos estos años a nuestra madre porque supuestamente no podríamos superar el golpe? Lamentable explicación. Me dolía esto muchísimo por mi madre. Todo lo que tuvo que sufrir por una persona sin espina dorsal como tú.
No creo que nuestra edad en este caso fuese el verdadero factor de tu repentina confesión. Te pillaron y no te quedaba otra que admitir. Mamá al enterarse se enfrentó a ti y te hizo elegir. Si hubiese sido mi sitio te hubiese enseñado la puerta sin mirar atrás, pero ella, te dio una oportunidad. Con el tiempo, aprendí que no era la primera, ni la segunda, ni la tercera oportunidad que ya te brindaba.
Nos contaste que te marchabas en unas semanas. Dejarías a mamá la mitad de vuestros fondos conjuntos y que ella se quedaría a vivir en la casa, pagando la hipoteca a medias hasta llegar a un acuerdo más adelante con el divorcio. Te llevarías el coche y ayudarías en los gastos referentes a nosotras y nuestra educación. Lo tenías todo muy bien pensado, lo que nos daba a entender que esto no era algo espontáneo, pero un plan muy elaborado. Esto avivaba aún más la rabia que sentía en mi interior. ¿Cuánto tiempo habíamos vivido engañadas?
Cerraste la puerta y te marchaste, dejándome a mi y a mi hermana atrás. No te dimos ni un abrazo, no te dijimos que te queríamos. Sólo que nos habías decepcionado.

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